Con los últimos datos tributarios publicados por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) se puede determinar las variaciones relativas de la recaudación de impuestos del Gobierno Central en el primer semestre de 2019 con respecto al mismo período de 2018 y, por supuesto, confirmar si se cumplió o no se alcanzó el objetivo recaudatorio de la reforma de la Ley de Concertación Tributaria (LCT) que entró en vigor el 28 de febrero de este año.

El monto de los impuestos publicados por el MHCP está expresado en córdobas corrientes, o sea, es el monto nominal de los impuestos recaudados, que mide el total de los impuestos a los precios vigentes en el período en el cual se recaudan y, por lo tanto, ese total de impuestos incluye la inflación durante ese período, en este caso un semestre.

Por su parte, el monto real de impuestos mide la recaudación total realizada en cualquier período de tiempo a los precios de un año base, que actualmente en Nicaragua es el año de 2006; en otras palabras, el monto real elimina la inflación, porque los impuestos se expresan en córdobas constantes o, en nuestro caso, en córdobas de 2006.

Debido a que el índice de precios al productor o deflactor del Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente a los dos primeros trimestres de 2019 no está disponible, usaremos el índice de precios al consumidor (año base: 2006 = 100), publicado por el Banco Central de Nicaragua, para estimar la recaudación real y determinar si se logró el objetivo recaudatorio de la reforma de la Ley de Concertación Tributaria.

Pero antes de realizar esas estimaciones, cabe señalar que el monto nominal de los impuestos es mayor que su monto real, porque el monto nominal incluye la tasa de inflación y la tasa de crecimiento del volumen de bienes y servicios gravados por las tasas tributarias, mientras que el monto real sólo incluye el volumen de los impuestos recaudados porque se descuenta la inflación.

El monto nominal de los impuestos, o en córdobas corrientes, recaudados en el primer semestre de 2019 aumentó apenas 2.63% en relación con la recaudación del primer semestre de 2018, pero el monto real, o en precios de 2006, disminuyó 2.12% porque la tasa de inflación semestral fue del orden de 4.86% (con respecto al primer semestre de 2018).

Se concluye, entonces, que no se logró el aumento de los ingresos tributarios reales del Gobierno Central, que era el objetivo general de la reciente reforma tributaria.

Por tipo de impuesto y en términos reales. sólo aumentó el Impuesto Selectivo de Consumo (ISC). El aumento de la tasa tributaria sobre el consumo de un millar de cigarrillos desde C$644.38 en 2018 a C$2,000.00 en 2019, y el aumento de la tasa ad valorem sobre bebidas alcohólicas, vinos y cervezas con un impuesto específico de C$50.00 por cada litro de alcohol absoluto facilitaron el aumento, en términos reales, de 7.5% del ISC.

Ese aumento del ISC se explica, en orden de importancia, con los crecimientos de 29.8% de la recaudación en la importación o internación de bienes, entre los que se encuentran jugos, alcohol, aguas gaseadas, cerveza, refrescos y cigarrillos, y de 25.6% de la recaudación en aguardientes y rones, y de 2.4% de la recaudación en cerveza producidos y consumidos localmente. Sin embargo, disminuyó 4.0% el ISC sobre el consumo de aguas gaseosas producidas y consumidas en el mercado interno y, por otro lado, también disminuyó el impuesto específico conglobado de los combustibles en 3.6%.

Las caídas del gasto de consumo real de las familias y del gasto de inversión real privada y pública, y, por consiguiente, del valor y del volumen de las importaciones, debido a la incertidumbre generada por la crisis política del 18 de abril de 2018, explica las caídas de todos los demás impuestos indirectos.

A pesar de que se eliminaron las exoneraciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA), principalmente sobre el valor de las importaciones CIF de bienes intermedios, o materias primas, y bienes de capital, o maquinaria y equipo, de las actividades agropecuarias, la recaudación real de este impuesto disminuyó 6.4%, con una mayor caída en los bienes de origen importado (-9.0%) que en los bienes de origen local (-2.6%)-. Por su parte, el monto real de los impuestos o aranceles sobre el comercio y las transacciones internacionales se desplomó 23.9%.

En resumen, el gobierno central observó una reducción de 3.21% en el monto real de los impuestos indirectos recaudados en el primer semestre de 2019.

En relación con los impuestos directos, o sea, los impuestos sobre las Rentas de las Actividades Económicas, Rentas de Capital, Ganancias y Pérdidas de Capital, y del Trabajo recaudados por el Gobierno Central, acusaron otra disminución real de 0.99%, a pesar de que se elevó el pago mínimo definitivo del impuesto sobre la renta bruta anual gravable de las Actividades Económicas de 1% a 3% para los grandes contribuyentes, de 1% a 2% para los principales contribuyentes y se mantuvo en 1% para los demás contribuyentes.

El comportamiento negativo de la recaudación de los impuestos reales, o de los impuestos en córdobas de 2006, también ayuda a demostrar que la reforma tributaria fue procíclica, o sea, contribuyó a acelerar la tasa de caída de la producción de bienes y servicios.

Para que sea exitosa, una reforma tributaria debería ser anticíclica, es decir, que se implemente cuando se observe una significativa tasa de crecimiento económico positiva, por ejemplo, la registrada en el período 2010/2017 cuando la economía nicaragüense crecía con un ritmo promedio anual de 5.2%. Cabe recordar que la reforma tributaria entró en vigor en un momento en que la economía del país se desplomaba 5.3% promedio anual, tal como lo reflejó el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de febrero de este año, último dato publicado por el BCN.

Aparentemente, la reforma tributaria del 28 de febrero había sido exitosa según el discurso oficial, pero las premisas de las proyecciones oficiales no se sostenían al observarse el cuarto trimestre de recesión técnica de la economía nicaragüense a finales de junio, y al percibirse la ilusión monetaria de la recaudación nominal o en precios corrientes debido a la aceleración de 2.5 puntos porcentuales de la tasa de inflación en marzo y abril, que fue provocada por las nuevas tasas tributarias y la eliminación de exoneraciones del IVA.

Si el objetivo económico es encauzar de nuevo a la producción de bienes y servicios en el crecimiento, sugiero que se eliminen todas las restricciones tributarias aprobadas y evaluadas por las autoridades gubernamentales, y aplicarlas en mejores tiempos económicos.      

Extracto de un artículo del experto

Néstor Avendaño