El estudio de SIECA, el Consejo Monetario Centroamericano y acompañado por el FMI urge construir políticas públicas que busquen la preservación de la vida, junto a una recuperación de la economía que minimice los potenciales efectos sociales vinculados con el desempleo y la interrupción de la actividad económica.

Con un bajo crecimiento de Estados Unidos, mismos precios del petróleo, la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) y el Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA) estiman que la región decrecerá -6,9% y una tasa de inflación de 0,6% para Centroamérica.

“Para el 2021 el decrecimiento de la economía regional sería de -1,4% y la tasa de inflación estimada sería de 1,9%”.

En Centroamérica, la recuperación será gradual hacia 2020 y crecería al -0,1% y una tasa de inflación del 2.3%, estima el documento que fue presentado el 30 de abril.

De entrada, la industria más golpeadas por esta crisis es la de: viajes y turismo. Esto debido a que el objetivo principal de los gobiernos a nivel mundial ha sido aplanar la curva epidemiológica con medidas que frenen la propagación del virus, lo que se traduce en medidas de distanciamiento social y medidas de confinamiento de la población contagiada o en riesgo de contagio. “El impacto económico mundial por el lado de la oferta está vinculado con la rápida propagación de la pandemia en los países del G7 los cuales contribuyen a la generación del 60% del PIB mundial, del 65% de la producción manufacturera y proveen al mundo con 41% de las exportaciones de este sector”.

Por el lado de la demanda, la contracción del consumo de los hogares y la retención de inversiones de las empresas impacta al comercio de bienes y servicios. Otros servicios como los financieros y médicos han mostrado una menor propensión a su interrupción. “En general parece que el choque económico alentará las interacciones interpersonales remotas y tele intermediarias, lo que puede dar paso a un repunte del comercio electrónico”, apuntó el estudio.

El impacto en las remesas

Estados Unidos es el país de la región de América con el mayor número de casos confirmados: 1,18 millones y 68.276 fallecidos.

Para Centroamérica, la realidad de EE.UU. impactará en la disminución del flujo de remesas provenientes de ese país derivado de una posible recesión, así como del posible deterioro de la salud de los emisores de remesas lo que impactará directamente en el consumo interno de los países. Según el Centro de Estudios para la Integración Económica (CEIE, 2020), los ingresos por remesas familiares en la región centroamericana para 2018 sumaron un total de US$22.193 millones, lo que representa un 8,3% del PIB regional; donde países como Guatemala, El Salvador y Honduras este porcentaje supera el 20% con respecto a su PIB.

También habrá un impacto fiscal debido a la reducción de ingresos tributarios, aumento de deuda pública que derivarían en mayor vulnerabilidad para refugiados, migrantes y desplazados internos.

Impacto económico en la región: dos escenarios

Gracias a un modelo econométrico semiestructural, el Consejo Monetario junto al Centro de Asistencia Técnica Regional del FMI para Centroamérica, Panamá y la República Dominicana tomó en cuenta variables macroeconómicas como crecimiento del PIB e inflación, o efectos de decisiones de política monetaria a nivel de región para determinar el futuro que viene.

Escenario 1. Hacia marzo 2020 y ante una potencial contención de la pandemia, Centroamérica se contraerá -2,9% en 2020, una caída similar a la vivida en la pasada crisis financiera del 2008 – 2009. Esto dependerá del grado de estabilidad macroeconómica de los países y de la capacidad de implementar medidas que generen una rápida recuperación.

Escenario 2. Se enfoca en las cifras de 2020 y estima que la economía se reducirá un -6.9%. En este escenario, los efectos del COVID-19 serían más prolongados. En esta predicción se contempla una la interrupción en la cadena de suministros, lo que derivaría en el desabastecimiento de los productos principales de la canasta básica al igual que la reducción en los ingresos de los hogares de manera más sostenida, producto del cese de los empleos en un contexto de pérdida de confianza de los consumidores.

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En corto plazo, los más afectados de este escenario son: industrias relacionadas con los servicios recibirían en mayor medida las consecuencias. Si el shock se prolonga, las industrias tradicionales serían igualmente afectadas, “lo anterior dependerá de cómo evolucionen las restricciones y del grado de propagación de la pandemia”, subrayó el estudio.

Inflación: La investigación sí estima una presión a la baja en los precios que podría concluir en deflación. “Los resultados señalan para Centroamérica una tasa deflacionaria al cierre del 2020 del 1,1%”, destacó la investigación.

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Estos modelos también ofrecen proyecciones de cómo se reducirán las remesas, el crédito en el sector privado, y la variación en el crecimiento de exportaciones e importaciones.

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“En materia de remesas para Guatemala, El Salvador y Honduras las previsiones del escenario en abril de 2020 estima que las pérdidas máximas respecto a la línea base serían de US$4.821 y US$5.084 millones para 2020 y 2021 respectivamente”. Según el Banco Mundial (2020), dada la importancia del mantenimiento de flujos de remesas en
la región, la adopción más rápida de servicios financieros digitales que permiten reducir los costos de las remesas y aumentar su conveniencia debería ser una prioridad una vez que la crisis sanitaria urgente se estabilice.

En cuanto a exportaciones, las pérdidas estimadas para las exportaciones de Centroamérica son de 20% y 5,3% para 2020 y 2021. En cuanto a las importaciones, las pérdidas en la región serían de orden de 34,8% y 4,6 % para 2021 y 2021 respectivamente.

Recomendaciones

“La formulación de políticas económicas en el actual contexto de incertidumbre sanitaria requiere de una gestión programada de acciones en el corto, mediano y largo plazo que busquen armonizar las medidas de contención, prevención y atención (respuesta) al COVID-19 con políticas de carácter fiscal, monetario y comercial que aseguren la estabilidad de precios y el correcto abastecimiento en mercados clave”, señala el estduio.

También piden mitigar el efecto inmediato de la reducción en los ingresos de los hogares y las empresas. La dimensión del impacto esperado en los escenarios expuestos pone en justa dimensión el nivel de esfuerzo requerido en materia de programación económica y formulación de políticas públicas.